No podré comprender jamás por qué en la inmensa mayoría de las representaciones de Hamlet exageran a tal punto la locura de Ofelia, transformándola en lejana y ajena, medida y reiterada en su idéntica representación, estereotipada y vacía. Me pregunto si lo que los lleva a representarla de tal modo, tan falso, tan vago, sea no conocerla. Me pregunto si es posible que no hayan experimentado en carne propia, al
menos un instante, la locura. O si es que de veras no han sido testigos, al menos, de una loca experiencia de un modo ajeno, es decir, de un otro, un instante siquiera. Me pregunto si esto posible. No ver, no comprender, que no
hay nada que exagerar, que no es eso la locura, que está en todos, de manera notable y constante. Tan ciegos
son, ¿de veras? ¿A tal punto niegan su locura que así la representan, caricaturizada y
débil? ¿Es que tanto le temen?
Coraje, colegas, sinceridad. Que no hay arte posible sin uno ni lo otro.
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