martes, 12 de febrero de 2019

El resplandor

Amo el tiempo.
Y, ¿qué estoy diciendo?
El transcurso del tiempo. 
La espera. Los frutos.
Los ciclos me enamoran,
me enloquecen.

Quiero sembrar semillas para verlas crecer.
Y lo hago.
Escarbo la tierra con mis manos 
y llevo el pensamiento a la acción en mi ventana.
Las planto una a una en mis canteros 
para que ellas me enseñen eso que la vida hace con todos nosotros.
Y viene la muerte. Siempre. Cada vez que se nace.
No es posible ver nacer sin pensarlo.
El máximo resplandor y luego el ocaso.
Va, y viene.
Y siempre se está yendo.
¿Cómo confiar en el tiempo?
Tomando del agua del sol
Bebiendo a sorbos.

Un alguacil desayuna un aloe por minutos
Minutos de tiempo
Y, ¿qué se yo de alguaciles?
Todo. Sé todo del mundo.
Y olvido.

Las tres.
Eso no es el tiempo.
El tiempo es otra cosa.
Me enamora,
me enloquece.

Sentarme a esperar
plenamente
de par en par.


El resplandor.