martes, 31 de marzo de 2015

Todas las respuestas

Hay algo que quisiera decir
sobre las palabras

quiero decir
lo peculiar en ellas, su límite

no puedo expresarlo bien
y esto lo prueba 

sólo tengo un ejemplo

que según dicen vale más

y es éste:

ocurre que mi madre 
-otra vez, lo sé pero preciso-
ya no tiene las palabras
es un misterio
quién sabe, si de dios 
o de la ciencia quién sabe

lo real 

es que ha caído sobre ella
ese extraño puente
 tendido 
entre el sonido y la mente
entre la lengua el cerebro
tendido
el puente sobre ella
 se ha caído.

Lo real, es un decir, 
lo real es el derrumbe.

Un infinito misterio
guarda las palabras de mi madre
ocultas
en un secreto rincón 
 que -dios sabe por qué sombras-
  ha quedado a oscuras.

Lo real, quiero decir,
es que mi madre apenas habla
-no siempre fue así, el dolor siempre es por lo que cambia-

sin embargo

de cuando en cuando,
 leve mente

ella dice con misterio
para mi sorpresa,
ella dice, pronuncia, parece que dice
una sola palabra
separada casi absurda

la palabra perfecta
entre el silencio 
 y otra vez el silencio

pero la palabra
 perfecta
viaja, sube, se encuentra,
desde el fondo del secreto,
cruza el puente
y enuncia.

El qué no es lo que importa,
lo que importa es que ha cruzado.

Vuelve,
atraviesa,
cruza el puente.

Lo real
es El Misterio,
quien le guarda a mi madre las palabras
dios sabe para darle
en qué otro puente

todas las respuestas.


lunes, 16 de marzo de 2015

El camalote

No quisiera hablar del camalote
quisiera ser el camalote

dejarme llevar por la corriente del río
enmarañarme en las rocas
bajo los muelles
entre las matas

vivir un tiempo en las terrazas
sobre los campos
en las orillas

seguir luego mi curso 
sobre el agua
junto a los peces
sobre y debajo
con 
la corriente.

Un camalote múltiple
múltiples camalotes
un enorme camalotal
parte de un todo

eso quisiera
una hermosa familia de plantas
acuáticas y terrestres

y luego seguir mi curso
sobre 
debajo 

con.

domingo, 8 de marzo de 2015

De la tierra al suelo

Hay una medida en la altura.
Los estantes, 
las mesas.
Una medida extraña
y sin embargo, notable.

Un cambio de base,
de la tierra al suelo,
del suelo a los muebles,
una pequeña escala,
de extraña medida
y sin embargo, cierta.

Es Moreira, el gato,
quien conmigo,
 cambia.

Su furia contenida,
sus zarpazos, su furia.
Es su temor el que refleja al mío:
mi miedo afila sus uñas.

Siempre atento en la vigilia.
Por las noches inquieto, 
jadeante, juega.
Temeroso, él juega.
Teme lo extraño,
y jadeante, juega.
Mi pequeña escala.

Silencioso
sin embargo, 
cuando necesita él clama.
Aprendió otra cosa:
de la tierra al suelo,
él maúlla o calla.

Solo al sueño se entrega. 
Al amor, el sueño,
enteramente a las siestas, 
el amor,
las caricias.
Una extraña medida,
sin embargo,
exacta.

Rey posesivo y celoso
es amado y ama
sin interesarse jamás por los de su especie, 
 él se entrega,
 reina, y ama.

Hipnotiza a los pájaros,
 las abejas,
  los gecos.

Hipnotiza
y ama.

Es Moreira, el gato,
quien conmigo,
 cambia
 reina
 y ama.