Trazo una línea en el aire
que divide la que soy de la que fui.
Yo, la doliente
Yo, hija
Yo niña, yo vieja.
La línea difusa por fin se disipa
Voy y vuelvo
y comprendo:
éste es el regreso
ésta es, por fin,
La gran oda final
Mi madre se adelgaza como una esponja
No húmeda
No seca
Más bien algo muerto bajo el mar
Hundido
Un barco encallado hace tiempo
Encallado en lo oscuro
Opacadas todas sus funciones
Treinta días de lento fin
Y sigue contando
con boca cerrada
no entran peces
rodean toda la habitación
de verde mar
Madre mía que me diste la vida
hoy es que te rodea la muerte
Camino en círculos para volver al inicio,
el origen,
y espero el fin para renacer con vos
una vez más
Ser sabia de misterio
de desconcierto
haber aprendido a esperar la muerte
con soltura
con luto
con amor
Acunar tus huesos ya sin lágrimas
ahuecar el colchón apenas
pues liviana
ya sin sueño
sino envuelta en
el gran sueño que te rodea
está cerca
te abraza la muerte
despacio
te mece en sus brazos de tiempo y espuma
te lleva dulcemente de orilla a orilla
te cruza el mundo en andas, mamá
Tan suave es
Tu misterioso final
Tu muerte, ¿esperará este poema?
¿Qué misterio te mantiene viva?
A gotas de agua apenas
Bebés las últimas horas
De tiempo
Del gran tiempo
No hay a dónde escapar
Solo caminar en círculos
Y a cada vuelta más liviana
Perdonar
Amar
Andar
Soltar amarras en cualquier lugar
Dar las gracias:
La fracción que se fue no volverá
Espero este enero
Sin cesar la espera
Acuno tu cuerpo en el recuerdo
Abrazo tu alma en el misterio
Sobre el aire
Dibujo una canción que te guíe
Que te lleve a tu estrella
Madre del cielo que me trajo al mundo
Se viene tu noche
Y yo callo y espero, me detengo
El pie en alto para pegar el salto
El ramo listo y preparado
Un velo imaginario y blanco
Porque tu luz es blanca
Y blanca luz la que te lleva
Pañuelos de papel para la peste que acecha
Y tu mirada abierta en la inmensidad
Vuelta hacia adentro
En el silencio
Inimaginable
Esta espera lenta
Esta larga espera
Treinta días de entregarte
De devolverte a la orilla
al mar del todo
mirar tu barco irse
tan lejos
tan cerca
Ver en la imagen a su vez la llegada
el imaginado parto
la inimaginable partida
tan lenta
tan larga
Tan profundo es el secreto
La palabra no es perder
Dejo abajo y no atrás, el antiguo miedo
Hago un recodo
Y aparece una represa en el camino
Agua estancada y corriente a la vez
Mohosa y fresca
Oscura y cálida:
La gran muerte,
El gran descanso
Abran paso allá abajo
En medio del todo
Por la franja que hace tantos años abrió en el vacío
Abran paso allí, pues ya vuelve
Ya vuelve la madre
Vuelve la madre a la Mar.