domingo, 11 de octubre de 2015

Máquina por fin, descanse

El final de un teatro
una ficción
 tan eterna como efímera
verdadera y mágica

absoluto presente
majestuoso,
el eterno ser
 y no ser.

/Soy
y no soy/

una gran dramática
la Beatriz literaria
la pintora y la actriz

la Beatriz de las bestias
de los ciegos,
las bestias.

Misteriosa Viterbo
de impalpable existencia
la Beatriz de Borges,
 su fantasma.

/¿Y ésta?/

Ésta tampoco existió.

Detrás del muro
junto a la hiedra
al otro lado, sí

de impalpables barreras
e infranqueables fronteras

allá, sí
ella existió.

Tuvo extensa vida,
vibrante
en la fiebre de la ficción
en la blanca espuma 
 de la más real de las mentiras
en la vida imaginaria
-igualmente imperfecta-
centelleante, radiante,
danzarina y profunda.

El final de un amor
con reyes y fosas
lanzas y rosas,

y fuegos fatuos.

Ilusión
que al no ser
es,
para siempre
máquina
de desvelo y amor

de poderosa fricción
humana,
teatral,
de ensueño,
viva por siempre.

Muera en paz.

Máquina por fin,
descanse.