miércoles, 29 de octubre de 2014

Cuando pase el eclipse

Hoy tengo la furia
hoy soy la furia
soy el eclipse
hoy
 tengo la furia

Hoy acepto mis desdichas
desde niña las acepto
y nunca odié a nadie más que a mi misma por ellas
triste y pacífica
las acepto siempre
no renuncio nunca

pero hoy
hoy tengo la furia en mis desdichas
hoy soy el eclipse soy la furia
y la acepto en el día
porque ni en la noche
me abandonan ellas
ellas son mis desdichas
las que desde niña me construyen
 como una casa firme me edifican

y yo las acepto
en el día 
en la noche

pero en el día
ay día que arrastra a la noche como una huella
como una sombra la arrastra
los sueños me castigan
me cuentan cuentos de horror
de horrorosas desdichas

las acepto
en el día en la noche

ellas también pasarán
darán lugar

cuando pase el eclipse

domingo, 5 de octubre de 2014

Moreno y La Rioja

Tienen peluca.
Dos pelucas.
Rubias.

En la esquina simulan no tener frío.
Eso es lo que simulan.
Un auto se detiene
y una de las rubias sube detrás.

Cobra. Por eso simula.
La ausencia de frío simula.
El resto, es.

Soy una empleada pública (lado b)

Ellas miraban por la ventana
eran viejas
jóvenes por fuera, por dentro
 viejas.

Alguien detrás del vidrio gritó
un grito de alegría se oyó
un alegre, humano grito de festejo.

Las jóvenes viejas
protegidas por el vidrio gritaron a su vez
 unos gritos quedos

pues ellas no gritan
eso gritaron,
con voces roncas gritaron:

"¡qué mala forma es el grito!
¡qué horrible costumbre el señor!
¡en un espacio público!"

Se hablaban entre ellas
detrás del vidrio, ellas
las jóvenes viejas,
las que no gritan,
y quedas, y roncas
viven
detrás de un vidrio
la joven vida que desperdician.

Estas son las desgracias
de ser
una empleada pública.

De todas formas agradezco.

Soy una empleada pública

Soy una empleada pública
y eso
le da un sentido a mi existencia
la ordena,
maravillosamente la ordena.

El Estado
nuestro
más allá de sus políticas fronteras
financia mi sueldo para que yo devuelva
con mi trabajo
algo
de ese dinero
 invertido por la propia sociedad
a la misma sociedad.

Cobro el dinero que es el dinero de todos
y devuelvo el trueque
en teatro.

Yo siempre me sentí afortunada.
y agradecí.

Siempre
agradezco.

miércoles, 1 de octubre de 2014

La confusión

¡Qué confusión la existencia!
A un momento de revelación
le sigue sin más la confusión.
No es vacío, pues yo siempre estoy llena,
es, más bien, la confusión.
Así, a secas y con mayúscula,
La Confusión.

El calambre del sinsentido 
que al buscar sentido,
naturalmente,
se confunde.
¡Y cómo!

Ay mi dios, mi confusión.

Cuando creo entender,  
cruzar puentes,
discernir, comprender
¡encontrar!
las aguas se bifurcan
y otra vez estoy sobre su barca,
la humana barca de la confusión.
Nunca limpia, siempre ruin,
abrumada y abrumante
Ella es la sombra 
detrás de la luz,
la confusión.

A veces creo haber creído en la época equivocada
-quise escribir "nacido" en lugar de "creído",
pero no puedo permitirme borrar el lapsus,
yo, que escribo para descubrir mis propios mensajes-.
Creida o nacida
la duda persiste.
Y detrás de la confusión, la confusión 
pues al intentar ponerle palabras la afirmo,
y afirmándola, sé que es falsa.
Mentiras que nombran.

No hay error. 
No hay ser que nazca en un sitio incorrecto.
No hay error en los caminos.
Nombrenlo como quieran
afirmándolo sabrán que es falso.
Mentiras que nombran.

Creyéndome en la era errada yerro.

¡Ay mi dios, mi confusión!

Si tan claramente veo trazados 
los caminos
como quien ve a través de la niebla veo
los destinos 
detrás del humo, del espesor, siempre,
el camino.

Será por eso que la aborrezco.
Porque viendo no veo, y confundo.

Por eso me hablo en parábolas,
porque viendo, no veo,
y oyendo, no oigo.

Mateo, Ud lector, yo.
Hoy, ayer, mañana.
Somos idénticos a nosotros mismos.

Tristes humanos que sabiendo
no saben.