El final de un teatro
una ficción
tan eterna como efímera
verdadera y mágica
absoluto presente
majestuoso,
el eterno ser
el eterno ser
y no ser.
/Soy
y no soy/
y no soy/
una gran dramática
la Beatriz literaria
la pintora y la actriz
la Beatriz de las bestias
de los ciegos,
las bestias.
Misteriosa Viterbo
de impalpable existencia
la Beatriz de Borges,
su fantasma.
su fantasma.
/¿Y ésta?/
Ésta tampoco existió.
Detrás del muro
junto a la hiedra
al otro lado, sí
junto a la hiedra
al otro lado, sí
de impalpables barreras
e infranqueables fronteras
allá, sí
ella existió.
allá, sí
ella existió.
Tuvo extensa vida,
vibrante
en la fiebre de la ficción
en la blanca espuma
de la más real de las mentiras
en la vida imaginaria
-igualmente imperfecta-
centelleante, radiante,
-igualmente imperfecta-
centelleante, radiante,
danzarina y profunda.
El final de un amor
con reyes y fosas
lanzas y rosas,
y fuegos fatuos.
Ilusión
que al no ser
es,
para siempre
para siempre
máquina
de desvelo y amor
de poderosa fricción
humana,
teatral,
de ensueño,
viva por siempre.
Muera en paz.
Máquina por fin,
descanse.
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