Una vez más las orugas
esos pequeños proyectos, gusanados
me enseñan.
Las lecciones no siempre
resultan alegres
pues,
no todo es fácil de ver
aunque de ello se desprenda un saber.
He aquí el suceso:
manipulé a las orugas con pequeños palos
como siempre, y con paciencia
pero puede que esta vez les haya hecho un daño,
sin quererlo.
Algunas patas averiadas
algún órgano
dañado.
Puede haber pasado
que en el afán de ayudar,
estafé
sin quererlo.
Apegada a ellas
quise controlar una vida que no se controla,
se abre ante uno
un jardín
y es un regalo.
Ahora observo a dos orugas brillantes
morir sobre la tierra oscura.
Llevan horas muriendo
y quizás la culpa es mía,
o no.
De un centenar de huevos
que la mariposa deposita, paciente
sobre las ramas de la flor de sangre,
sólo un dos por ciento sobrevive,
llega a adulta,
vuela.
Quizás la razón
enrosque el alma con culpas
como con un laberinto
y las causas sean otras.
Quizás haya sido la planta nueva
que trajo novedades,
plagas,
enfermedades.
Yo solo quise ayudar
pero no pude.
No siempre intervenir
no siempre.
Observar,
alejarse,
abstenerse de actuar.
Verlas morir, por horas.
Eternas horas
y no hacer nada.
No tomar ese palo y rematarlas.
No volver a decidir.
Dejar ser,
dejar ir,
sobre la tierra
y para la tierra,
realimentar.
Una vez más,
ver morir
y descansar.
jueves, 22 de marzo de 2018
La tierra fértil
Nacida de un volcán
expulsada a la vida abierta
cubierta en lava
me deslicé en la tierra para despegarla
pero la tierra quedó prendida
pegada, sellada
mi cuerpo quedó inmóvil
sin relación entre el adentro y el afuera
protegido y encerrado
amanecida en un volcán
adormecida en un encierro
apreté para adentro para salir
y renací con sangre y muerte, iluminada
emergí de la tierra con tierra fértil
por debajo y encima
por dentro, fértil
por dentro, fértil
la más recóndita oscuridad
junto a la luz más brillante
sin lava ya
la lava lavada
secada al sol
al sol de mis días
al sol de mis días
nacida de un volcán
la tierra quieta
genera una extraña sensación
el reflejo del miedo
construido por el sabio cuerpo protegido
desanda su camino
intenta lento
soltar amarras
ser uno con la tierra
y no enterrada
sino sobre
con
entre el volcán
entre
la tierra amada
y yo
sin lava
la lava lavada
secada al sol
la tierra fértil
yo.
la tierra amada
y yo
sin lava
la lava lavada
secada al sol
la tierra fértil
yo.
Forma de oruga
El origen de mi escritura
fue la observación de las orugas
Nació del reflejo de mi transformación en ellas
Comenzó en ese espejo,
frente al mburucyá-passiflora
De gusano a mariposa,
de la tierra al aire
El salto al vacío,
la mutua ayuda
Lecciones de vida y muerte
me iniciaron en la escritura
De la mano de un pájaro,
o dos
En un pequeño patio
de una minúscula casa
De una profunda ruptura
que provocó una nueva mirada
Siempre una en el todo
todo en una,
de otra forma no es en mí la escritura
´
Y hoy, que es el futuro de aquella que fui,
hoy me muerdo la cola
Un ciclo se cierra,
y en el todo otra vez me encuentro
Las orugas de este tiempo
viven en las alturas
Han escalado montañas de cemento
alcanzando un urbano balcón
Así
se han mostrado a mis ojos
Lo que ellas traen en el hoy
tiene forma de oruga
Hasta ese punto han llegado
Todas las veces
a mis ojos
hasta ese punto han llegado
Todos estos años
flor de sangre en mis balcones
Todas mis casas
pero es hoy que ellas vienen
Son mariposas hermosas
como todas
anaranjadas y gráciles
livianas y hermosas
La nueva lección que ellas traen
asombra como la primera
Las mariposas que hoy visitan mis ventanas
son mariposas monarcas
Quién conoce su aspecto
comprende sus nombres
Mariposa monarca
es mariposa longeva
Miente quien dice que mariposa es flor de un día
La verdad que ellas traen
alcanza, con frecuencia, nueve meses de existencia
Ésta vez en mi balcón de alturas
he criado mariposas viajeras
con largos destinos
Pequeñas y audaces
Americanas con norte
Dueñas de un poder frágil y férreo
un norte claro y preciso
Pequeñas y aladas
es hacia el norte que emigran
Doradas de un flúor anaranjado
que ostenta en sus alas
el peligro de su hermosura:
Pequeñas dosis de veneno ofician de límite
para que en el largo camino lleguen ilesas
a cumplir su destino
Mariposas monarcas poderosas
gracias doy por haberlas conocido
Enarmorarme esta vez más de su fuerza
que de su frágil belleza
Quisiera espejarme en ellas
y junto a ellas transformarme
Cambiar de piel una vez más
antes de desplegar las alas
Lo que ellas traen en el hoy
tiene forma de oruga
fue la observación de las orugas
Nació del reflejo de mi transformación en ellas
Comenzó en ese espejo,
frente al mburucyá-passiflora
De gusano a mariposa,
de la tierra al aire
El salto al vacío,
la mutua ayuda
Lecciones de vida y muerte
me iniciaron en la escritura
De la mano de un pájaro,
o dos
En un pequeño patio
de una minúscula casa
De una profunda ruptura
que provocó una nueva mirada
Siempre una en el todo
todo en una,
de otra forma no es en mí la escritura
´
Y hoy, que es el futuro de aquella que fui,
hoy me muerdo la cola
Un ciclo se cierra,
y en el todo otra vez me encuentro
Las orugas de este tiempo
viven en las alturas
Han escalado montañas de cemento
alcanzando un urbano balcón
Así
se han mostrado a mis ojos
Lo que ellas traen en el hoy
tiene forma de oruga
Hasta ese punto han llegado
Todas las veces
a mis ojos
hasta ese punto han llegado
Todos estos años
flor de sangre en mis balcones
Todas mis casas
pero es hoy que ellas vienen
Son mariposas hermosas
como todas
anaranjadas y gráciles
livianas y hermosas
La nueva lección que ellas traen
asombra como la primera
Las mariposas que hoy visitan mis ventanas
son mariposas monarcas
Quién conoce su aspecto
comprende sus nombres
Mariposa monarca
es mariposa longeva
Miente quien dice que mariposa es flor de un día
La verdad que ellas traen
alcanza, con frecuencia, nueve meses de existencia
Ésta vez en mi balcón de alturas
he criado mariposas viajeras
con largos destinos
Pequeñas y audaces
Americanas con norte
Dueñas de un poder frágil y férreo
un norte claro y preciso
Pequeñas y aladas
es hacia el norte que emigran
Doradas de un flúor anaranjado
que ostenta en sus alas
el peligro de su hermosura:
Pequeñas dosis de veneno ofician de límite
para que en el largo camino lleguen ilesas
a cumplir su destino
Mariposas monarcas poderosas
gracias doy por haberlas conocido
Enarmorarme esta vez más de su fuerza
que de su frágil belleza
Quisiera espejarme en ellas
y junto a ellas transformarme
Cambiar de piel una vez más
antes de desplegar las alas
Lo que ellas traen en el hoy
tiene forma de oruga
martes, 18 de julio de 2017
De oro
Soy una dama antigua que se pierde en el hoy
una anciana, en plena vida desdentada
una niña apenas, al final del arcoiris,
a punto de comenzar, otra vez.
Recojo monedas de oro
de las oscuras montañas,
reconozco que ese es mi valor.
No las monedas.
Me enaltezco en el lodo
y es a la luz que brillo.
Al final del túnel aparezco,
ensombrecida y cálida es que soy.
Yo,
la verdadera,
plena de luz y sombra
envuelta en llamas.
Tanto quiero ser querida
que por mi misma soy olvidada.
La vocación que el Dios me dio
-a él gracias-
oficia de antídoto sagrado,
contra el dolor del mundo en mí,
todo el dolor del mundo.
Mi voz porta la fuerza del inframundo,
y tintinea celeste en las campanas.
Una voz de mundos, caudalosa,
tanto es su caudal,
que a esa fuerza le temo.
Produzco hiatus en mis cuerdas
y amedrento mis pasiones,
un tiempo.
Hasta que ellas me despiertan,
abren mis negras alas,
y a las blancas cimas me devuelven.
Voy y vuelvo,
emblanquecida.
Me enorgullezco de mi papel porque
sé que soy un a través.
Envuelta en llamas.
De oro.
una anciana, en plena vida desdentada
una niña apenas, al final del arcoiris,
a punto de comenzar, otra vez.
Recojo monedas de oro
de las oscuras montañas,
reconozco que ese es mi valor.
No las monedas.
Me enaltezco en el lodo
y es a la luz que brillo.
Al final del túnel aparezco,
ensombrecida y cálida es que soy.
Yo,
la verdadera,
plena de luz y sombra
envuelta en llamas.
Tanto quiero ser querida
que por mi misma soy olvidada.
La vocación que el Dios me dio
-a él gracias-
oficia de antídoto sagrado,
contra el dolor del mundo en mí,
todo el dolor del mundo.
Mi voz porta la fuerza del inframundo,
y tintinea celeste en las campanas.
Una voz de mundos, caudalosa,
tanto es su caudal,
que a esa fuerza le temo.
Produzco hiatus en mis cuerdas
y amedrento mis pasiones,
un tiempo.
Hasta que ellas me despiertan,
abren mis negras alas,
y a las blancas cimas me devuelven.
Voy y vuelvo,
emblanquecida.
Me enorgullezco de mi papel porque
sé que soy un a través.
Envuelta en llamas.
De oro.
viernes, 2 de junio de 2017
La orilla
Mi madre, una vez más, está muriendo.
lentamente,
sin más,
es que la observo irse.
Cada día, se aleja un paso más,
camina descalza por esa larga orilla
mirando ya apenas, de reojo,
hacia este lado de los mundos.
Sus ojos casi allá,
sonríen con toda su alma
cuando reconoce el amor de hija,
el amor de madre.
Atravesar ese mar,
el mar que ella atraviesa,
me constituye por completo.
Aprendo el más grande dolor,
asisto al más complejo espectáculo:
el de la muerte.
Y es poco a poco que muere,
tan lentamente
que cada paso prepara el próximo,
y nunca olvidamos cuál será el paso final.
Un escurrirse del cuerpo
y abrazar la nada y el todo,
traspasar la orilla
y renacer,
en todas las cosas.
Una verdad implacable,
la muerte,
que se presenta lenta y suave
para dejarse ver,
para enseñar a su paso.
Aprender de lo más atroz,
observar de tan cerca a quién se aleja
a quién se escurre y aleja.
lentamente,
sin más,
es que la observo irse.
Cada día, se aleja un paso más,
camina descalza por esa larga orilla
mirando ya apenas, de reojo,
hacia este lado de los mundos.
Sus ojos casi allá,
sonríen con toda su alma
cuando reconoce el amor de hija,
el amor de madre.
Atravesar ese mar,
el mar que ella atraviesa,
me constituye por completo.
Aprendo el más grande dolor,
asisto al más complejo espectáculo:
el de la muerte.
Y es poco a poco que muere,
tan lentamente
que cada paso prepara el próximo,
y nunca olvidamos cuál será el paso final.
Un escurrirse del cuerpo
y abrazar la nada y el todo,
traspasar la orilla
y renacer,
en todas las cosas.
Una verdad implacable,
la muerte,
que se presenta lenta y suave
para dejarse ver,
para enseñar a su paso.
Aprender de lo más atroz,
observar de tan cerca a quién se aleja
a quién se escurre y aleja.
martes, 28 de marzo de 2017
Tierra al son
El día brusco y opuesto
coloca suaves palabras en mis sienes
acuna dulcemente, agrios pensamientos.
El mediodía grotesco me cubre de palabras
susurradas suavemente
como amenazas silenciadas.
En las calles saturan los contrastes,
la visión se encandila con la ausencia en el recuerdo,
del barro brotan las semillas que en la sombra florecen.
Hoy, nacen nuevas las promesas.
Flor de loto
este día de marzo,
de cielo sin luna
y yo, pequeño sol, de a ratos
ocupo el cielo íntegro
de luz
y bajo.
Soy y no soy
aquella estrella en el cielo,
La blanca estrella que ilumina.
Soy también el fuego
por debajo
el pájaro,
muerto ya,
resurrecto.
La tarde cae y pierde el brillo
La flor de noche, perfumada.
Por la tarde muero
y es por la noche que renazco.
Me elevo viva,
estrella roja.
Desde el cielo florezco entera,
y en fuego y bruma desciendo,
cubierta en ruinas de eterno polvo
mezclada en humo,
vuelvo al cuerpo.
vuelvo al cuerpo.
Voy y vengo
del bello cielo
al hondo fuego.
Soy alta y baja
como la tierra soy
como la tierra soy
en mi ella vive,
respiro al son.
De sus frágiles hilos
pendo
pendo
del gris universo,
ovalado y negro.
A oscuras me guían,
con propia luz.
con propia luz.
Resbalo y caigo
y siempre me levanto.
Floto como ave etérea,
de pico abierto y filoso.
Hiero y soy herida.
Muero en manos de otro
y en las mías heridas revivo.
Viva voy
y muerta vuelvo
Pero jamás me detengo
Jamás me pierdo
pues cuando me pierdo es cuando me encuentro.
Pendo de un hilo
tan fuerte y quemante como el sol
tan frágil como el incontable tiempo
el memorable sol,
incontable.
Del sol
al cielo,
de la tierra
al fuego.
Pájara muerta
soy,
pájara herida revivo.
pájara herida revivo.
En manos de otro,
muero,
por otros viva, vuelvo.
Me elevo
y soy.
La Tierra, al son.
martes, 14 de marzo de 2017
La mágica materia del conjunto
Mirar el cielo como en todo paisaje
sentada en rocas o sillones
entre edificios como entre cerros
con o sin vidrios entre medio.
Oir el ruido del agua como un milagro
humanamente organizada
o en ríos o tubos
entre caños o cañadas,
cayendo mágica,
eterna y líquida.
Alcanzar la paz en el ocaso
que obtura
y cierra
entre azules dorados,
rojos grises
y anaranjados.
Sentir por dentro
y ver por fuera
lo que siempre muta
y siempre se repite.
Atardecer cada día,
de una manera distinta.
Cantar por dentro mi canto simple,
mi sabio rezo.
Ser
y estar hecha
de la mágica materia del conjunto.
sentada en rocas o sillones
entre edificios como entre cerros
con o sin vidrios entre medio.
Oir el ruido del agua como un milagro
humanamente organizada
o en ríos o tubos
entre caños o cañadas,
cayendo mágica,
eterna y líquida.
Alcanzar la paz en el ocaso
que obtura
y cierra
entre azules dorados,
rojos grises
y anaranjados.
Sentir por dentro
y ver por fuera
lo que siempre muta
y siempre se repite.
Atardecer cada día,
de una manera distinta.
Cantar por dentro mi canto simple,
mi sabio rezo.
Ser
y estar hecha
de la mágica materia del conjunto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)