coloca suaves palabras en mis sienes
acuna dulcemente, agrios pensamientos.
El mediodía grotesco me cubre de palabras
susurradas suavemente
como amenazas silenciadas.
En las calles saturan los contrastes,
la visión se encandila con la ausencia en el recuerdo,
del barro brotan las semillas que en la sombra florecen.
Hoy, nacen nuevas las promesas.
Flor de loto
este día de marzo,
de cielo sin luna
y yo, pequeño sol, de a ratos
ocupo el cielo íntegro
de luz
y bajo.
Soy y no soy
aquella estrella en el cielo,
La blanca estrella que ilumina.
Soy también el fuego
por debajo
el pájaro,
muerto ya,
resurrecto.
La tarde cae y pierde el brillo
La flor de noche, perfumada.
Por la tarde muero
y es por la noche que renazco.
Me elevo viva,
estrella roja.
Desde el cielo florezco entera,
y en fuego y bruma desciendo,
cubierta en ruinas de eterno polvo
mezclada en humo,
vuelvo al cuerpo.
vuelvo al cuerpo.
Voy y vengo
del bello cielo
al hondo fuego.
Soy alta y baja
como la tierra soy
como la tierra soy
en mi ella vive,
respiro al son.
De sus frágiles hilos
pendo
pendo
del gris universo,
ovalado y negro.
A oscuras me guían,
con propia luz.
con propia luz.
Resbalo y caigo
y siempre me levanto.
Floto como ave etérea,
de pico abierto y filoso.
Hiero y soy herida.
Muero en manos de otro
y en las mías heridas revivo.
Viva voy
y muerta vuelvo
Pero jamás me detengo
Jamás me pierdo
pues cuando me pierdo es cuando me encuentro.
Pendo de un hilo
tan fuerte y quemante como el sol
tan frágil como el incontable tiempo
el memorable sol,
incontable.
Del sol
al cielo,
de la tierra
al fuego.
Pájara muerta
soy,
pájara herida revivo.
pájara herida revivo.
En manos de otro,
muero,
por otros viva, vuelvo.
Me elevo
y soy.
La Tierra, al son.
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