Es un dulce sueño el reencuentro.
Agito el cuerpo pero el cuerpo no reacciona.
Llamo con dulzura,
con dulzura, clamo,
en nombre de aquel cuerpo,
clamo.
Dulzura en la voz, y arremeto. Agito el cuerpo.
Lo enderezo.
Una enfermera nos descubre,
acude en ayuda, me descubre.
Ahora son dos las mujeres que agitan un cuerpo.
Dos sobre uno. El cuerpo, por fin,
responde.
Los ojos del cuerpo se abren
abren sus párpados,
entrecierra y abre,
el cuerpo abre sus cuencos,
los ojos.
Son solo los ojos de un cuerpo
pues los ojos no ven,
no miran.
Sólo se abren.
Sus párpados
entrecierra y abre.
Parece sólo un cuerpo
y los ojos se abren.
Dulce la voz,
pues el cuerpo es aún mi madre,
dulzura en la voz, y arremeto.
El corazón se agita,
es de hija y se agita,
por dentro clama,
otra vez, clama.
Sus ojos me miran,
los párpados se cierran
mi corazón se agita,
la madre descansa.
Volveré mañana.
Hay tiempo
y de cualquier modo
ella está en mí,
más allá de aquel cuerpo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario