La muerte un domingo
deja un sabor a final
que lejos de generar ansiedad,
calma.
Recordar que hay un punto
un final de esta forma
renueva el sentido
el misterio
la magia de los ciclos.
Duermo y sueño con ciempiés
subterráneo
caminando en el llano
sobre el humano parquet
se desliza inhumano,
eterno.
Camina sobre un centenar
sin detenerse a pensar en su mecanismo
es, junto a todos sus pies
arriba, abajo
hasta que la muerte los separe
y transforme,
arriba
abajo.
Un centenar.
Un centenar.